La importancia de la accesibilidad en el diseño y concepto de proyectos interactivos

El concepto de accesibilidad, aunque nos parezca algo moderno, es tan antiguo como la propia creación de herramientas, que siempre han seguido un principio de ergonomía (esto es, adaptación a nuestro cuerpo).

Siguiendo las pautas del diseño universal, aquel que sirva a casi cualquier destinatario, se han desarrollado utensilios y diversas herramientas que han facilitado al ser humano la realización de diversas tareas y trabajos.

Ahora que todo se organiza alrededor de las tecnologías y los dispositivos móviles, la accesibilidad toma de nuevo protagonismo debido a que no aplicarla correctamente puede excluir directamente a los usuarios que tengan algún tipo de dificultad en el uso de estas tecnologías.

Es por ello que existen diversos consorcios y fundaciones que auditan y promueven estándares de accesibilidad que deben ser tomados en cuenta por diseñadores y desarrolladores.

¿Qué elementos son susceptibles de ser tenidos en cuenta a la hora de adaptar su diseño?

Como comentábamos antes, la accesibilidad es tan antigua como el propio uso de herramientas; por tanto, cualquier elemento que sea diseñado para el uso de una persona tendrá que tener en cuenta la capacidad de acceso y manipulación de sus usuarios. Desde coches, a utensilios de cocina, o periféricos informáticos.

Nos centraremos hoy en la accesibilidad de webs y aplicaciones móviles, ya que son los instrumentos cuyo uso es más generalizado.

A la hora de crear un diseño accesible hay que tener en cuenta las diferentes discapacidades que pueden presentar los usuarios.

Un mal diseño se traduce en barreras para los usuarios que imposibilitan el correcto y pleno uso de las características y funcionalidades de las aplicaciones o webs.

Las discapacidades pueden ser sensoriales, físicas o intelectuales, y es por ello que podemos clasificar las acciones o medidas de accesibilidad en 3 niveles: estéticas, operativas y heurísticas.

En el primer nivel tenemos las relacionadas con discapacidades relacionadas con el aspecto visual o la capacidad multimedia de nuestra web/app.

Hay que tener en cuenta la capacidad visual a la hora de organizar el contenido para hacerlo legible no solo a los humanos sino también a los asistentes que realizan la lectura a personas invidentes.

El tamaño de las tipografías y la elección de la paleta de colores resultan fundamentales a bien de evitar estress visual y que el contenido sea fácilmente entendible por cualquier usuario.

En el segundo nivel, el que llamamos operativo, tenemos que tener en cuenta de qué forma interactúan los usuarios físicamente con nuestra web/app.

El diseño de botoneras que no requieran demasiada precisión para su activación y la capacidad de adaptar con interruptores físicos todas las interacciones previstas mediante lanzadores visuales es absolutamente imprescindible.

En el tercer nivel, el heurístico, se ha de poner especial énfasis en la simplicidad de uso y que el esfuerzo por comprender la mecánica de nuestra web/app sea mínimo.

Este nivel es el más crítico pues hay muchos colectivos, como las personas de edad avanzada o las que tienen una discapacidad intelectual mayor, las que son más vulnerables y pueden verse excluídas.

En los proyectos que en esta nueva etapa desarrollamos desde Coolaboro, seguimos los principios de accesibilidad universal que indica el consorcio de web W3C.

También ofrecemos a nuestros clientes la posibilidad de auditar y corregir posibles errores en sus proyectos a bien de minimizar las barreras que puedan existir para llegar con mayor efectividad a sus clientes.

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